Budismo cuartelero
Enviado por actualidad el Lun, 03/03/2014 - 22:50.
COLUMNISTAS | ANTONIO PÉREZ
Turistas modernos, atención: no vayan a Vietnam o Namibia porque están pasados de moda. Ahora lo que se lleva es Myanmar (antes, Birmania). Allí les esperan la mitad de las mujeres-jirafa (la otra mitad esta en Tailandia), el puente sobre el río Kwai, mil pagodas, 130 pueblos indígenas y opio en abundancia. Turistas de la aventura, apresúrense porque, en el año 2013, ya se les adelantaron un millón de aguerridos curiosos.
A su vez, los turistas religiosos conocerán en Myanmar lo que es una dictadura militar budista. ¿Una rareza? Para nada: religión es religión y su apellido es Terror. Que se lo pregunten a los tibetanos sometidos en denantes a una teocracia que se adornaba con collares de huesos humanos. O a las víctimas de los Jemeres Rojos de Camboya, genocidas no menos budistas. Y nos da igual que los fieles de Sidarta Gautama aseguren que lo suyo no es religión porque no tienen dioses y que, al reencarnarse, lo mejor es volver a ser persona porque convertirse en Dios es de pobretones.
La mejor prueba de que los milicos de azafrán son muy religiosos la tenemos al constatar que han abierto el país al turismo al mismo tiempo que bombardean con renovado ahínco a las cinco guerrillas indígenas que todavía les resisten: las de los pueblos Karen, Wa, Kachin, Shan y Mon. Pero, ¿qué tiene que ver la antropología con el turismo, con la religión y, finalmente, con la transición birmana? Pues elemental: que, una vez descubiertos los filones del turismo y de la transición política, la perversidad religiosa debe saciarse contra nuevos objetivos y, por la fuerza de la costumbre, los primeros “habituales sospechosos” son los indígenas.
En la misma onda, los monjes budistas, tan pacíficos ellos, la han emprendido contra los indígenas Rohingya que no están enguerrillados porque su religión –o su escaso peso demográfico- se lo impide; pero la religión de este pueblo es el Islam y el régimen birmano, mitad monje mitad milico, evidentemente no quiere que cuatro sarracenos sin colorines ahuyenten a los turistas así que leña al musulmán reacio a la foto. Además, sería imposible vender a los turistas que hay indígenas islámicos, pacíficos y sin dogales de latón. Solución: más leña al moro.
Periódico:
Periódico CNT nº 408 - Febrero 2014