No pueden ser olvidadas, no pueden ser perdonados
Enviado por prensa el Mar, 20/10/2015 - 13:36. Lágrimas de rabia nos nublaron la vista cuando los compañeros turcos nos comunicaron las terribles noticias que llegaban ayer, 10 de octubre, desde Ankara. Decenas de muertos en un nuevo ataque contra una manifestación de los sectores laicos de la sociedad turca. Una manifestación de sindicatos, grupos de izquierda, libertarios, activistas kurdos…por la paz y la vida, contra la guerra, se tiñe del rojo de la sangre y del negro de la muerte. La persecución de los islamistas y sus aliados tácitos, los nacionalistas turcos, contra todo lo que suene a libertad y vida es implacable. Su guerra contra la humanidad es inmisericorde. Desde el atentado de Suruc, en julio pasado, el estado turco ha dejado claro sobre el terreno quienes son sus verdaderos objetivos a abatir. Las milicias de las YPG que se dirigen al frente en Siria contra el DAESH (Estado Islámico) tienen que hacerlo ahora a escondidas de los bombarderos y los dron...